Control de humedades en edificios

El aire interior de los edificios en invierno tiene una presión de vapor superior a la que existe en el aire del exterior del edificio.

Es necesario controlar su intensidad, ya que un flujo excesivo podría provocar condensaciones superficiales en algún punto del interior, contribuyendo al deterioro de los materiareles, del mismo y a la proliferación de mohos.

Podemos distinguir estos tipos de humedades por condensación:

  1. Condensación superficial interior.
  2. Condensación intersticial.

El Código Técnico de la Edificación dice:

«Las condensaciones intersticiales que se produzcan en los cerramientos y particiones interiores que componen la envolvente térmica del edificio serán tales que no produzcan una merma significativa en sus prestaciones térmicas o supongan un riesgo de degradación o pérdida de su vida útil. Además, la máxima condensación acumulada en cada periodo anual no será superior a la cantidad de evaporación posible en el mismo periodo.»

Y particularmente para el aislamiento térmico:

“En caso de que se produzcan condensaciones intersticiales en una capa distinta a la de aislamiento, se deberá comprobar que la cantidad de agua condensada en cada periodo anual no sea superior a la cantidad de agua evaporada posible en el mismo periodo […].”

“Salvo expresa justificación en el proyecto, se considerará nula la cantidad de agua condensada admisible en los materiales aislantes”.

Esto se fundamenta en que un aislamiento térmico húmedo en invierno cumplirá peor su función de evitar las pérdidas de calor, aún cuando en verano se elimine la humedad.

Además, un aislamiento térmico húmedo también aumenta de peso, con el consiguiente riesgo de deterioro por desprendimientos o descuelgues. Y a medida que el material aislante se humedece pierde capacidad aislante, con lo que la cantidad de agua condensada aumenta cada vez más agravando el problema.

Se pone de manifiesto la necesidad de instalar un aislamiento térmico robusto para garantizar la eficiencia energética del edificio a lo largo de todo su ciclo de vida.

El caso del poliuretano

El poliuretano actúa como una membrana reguladora de humedad, ya que, siendo impermeable al agua, es permeable al vapor de agua.

El grado de permeabilidad al vapor de agua se puede reducir aumentando la densidad de la espuma. Así en cualquier condición climática podremos encontrar el nivel de resistencia al paso de vapor de agua adecuado para evitar condensaciones y permitir el máximo flujo de vapor.

Los valores que caracterizan la resistencia al vapor de agua son: el factor de resistencia a la difusión de vapor de agua adimensional MU (W), o bien, la resistividad a la difusión del vapor de agua.

Para el poliuretano proyectado, con densidades comprendidas entre 30 y 60 kg/m³, la resistencia a la transmisión de vapor de agua oscila entre 330 y 825 MN·s/g·m. Es decir , un factor de resistencia a la difusión de vapor de agua, W, entre 60 y 150.